cámara fotográfica en modo manual

Modo M en fotografía: por qué no es «mecánico» ni de «memoria» (y cómo dominarlo de verdad)

Lo que no se mide, no se controla.

Mira, aquí abajo estoy seteando mi cámara en modo (M) de Manual, no de Mecánico ni de Memoria.

cámara fotográfica en modo manual

Y te digo esto por una sencilla razón: muchas personas que se adentran en el mundo de la fotografía, incluso después de haber pagado academias, cursos y talleres, terminan utilizando durante años el modo Manual basándose únicamente en la memoria y aplicando ajustes mecánicamente, como si la fotografía se tratara de seguir recetas.

Así llegan a casa con cientos de fotografías imposibles de corregir, estresados por intentar solucionar la situación de mil maneras durante la sesión y frustrados por sentirse incapaces de dominar el equipo que tienen.

Triángulo de la exposición: qué es realmente y por qué no deberías temerle

Te pongo en contexto. Ya he tenido varios estudiantes que llegan a mis cursos de fotografía queriendo comprender qué es el famoso triángulo de la exposición desde el primer día. Todos le temen. A todos les genera fricción.

El famoso triángulo no es más que la representación visual de tres parámetros técnicos que, individualmente, determinan tres cosas:

  • Durante cuánto tiempo el sensor estará expuesto a la luz.
  • El tamaño del agujero por donde entra la luz para llegar al sensor.
  • Cuánta sensibilidad tendrá el sensor ante la luz que le llegue.
triángulo de exposición

Cada parámetro, además, genera un impacto visual que influirá en la imagen resultante: la velocidad de obturación te permite congelar o expresar el movimiento; la apertura y su efecto en la profundidad de campo de enfoque permiten decidir si hay zonas desenfocadas a distintas distancias o no; y el ISO generará mayor cantidad de ruido electroestático a medida que sea más alto su valor. Controlar todo eso te ofrece una gran libertad creativa, pero de manera descontrolada puede arruinar una buena fotografía.

La razón de utilizar el triángulo como representación es sencilla: es un recurso mnemotécnico muy práctico. Permite visualizar la relación entre los tres parámetros como los tres lados de una misma figura y entender que, en conjunto, intervienen en algo fundamental: la exposición.

El triángulo, en realidad, no es el problema. Yo no estoy en contra de enseñarlo así. De hecho, es una de las formas más sencillas y directas de comprender la relación entre esos tres parámetros.

Por qué el triángulo de la exposición no basta para dominar el modo Manual

El problema aparece cuando nadie te enseña a utilizar esa relación conscientemente. Imagina haber aprendido las letras del abecedario sin saber cómo disponerlas para formar palabras y oraciones.

Para ser un excelente catador de vinos hay que probar muchos vinos. Hay que conocer sus texturas, olores y matices para poder compararlos y, eventualmente, identificarlos. Con la práctica constante nace la experiencia.

Para volar un avión se requieren enormes conocimientos técnicos. Pero, aun sabiendo física, aeronáutica y geografía, si no empleas referencias visuales e instrumentos que te indiquen la velocidad a la que vuelas, tu altitud, tu rumbo o la presión de la cabina, estás en graves problemas para tomar decisiones como piloto.

Lo mismo ocurre con el fotógrafo.

Si quieres ser un buen fotógrafo que, en definitiva, no es más que alguien capaz de hacer buenas fotografías, debes comenzar por observar y medir la luz que pretendes controlar antes de exponer el sensor. Y digo comenzar, porque la exposición es solo la primera de las capas que conforman una fotografía, luego le siguen la composición y la narrativa. 

Pretender entender y controlar la exposición únicamente con el esquema de un triángulo no es suficiente y por eso te sientes incapaz de trabajar eficientemente en modo Manual. Eso equivale a querer volar un avión en plena tormenta, con la pizarra apagada y una libreta llena de apuntes del curso de aviación.

De memorizar el triángulo a saborear la luz: el cambio que transforma tu fotografía

Antes de querer controlar cualquier cosa, necesitas aprender a medirla.

Lo que no se mide, no se controla.

Por eso alguien que pierde parcialmente la audición tiende a hablar demasiado alto: no tiene una referencia precisa para medir su propio volumen y, por tanto, le resulta más difícil controlarlo hasta que alguien le hace un gesto de bajar la voz.

En fotografía sucede algo parecido. Tu cámara tiene una herramienta silenciosa y muchas veces olvidada que te avisa de los excesos.

En mi curso te enseño a pensar, probar y, casi literalmente, saborear la luz. Primero aprendes a medirla con esa herramienta y a interpretar esa medición en cada situación. Después aprendes a decidir qué hacer con ella.

Y entonces el triángulo de la exposición deja de ser esa especie de fórmula estricta que tienes que memorizar y se convierte en lo que realmente es: una herramienta para comprender la relación entre tres decisiones técnicas muy simples.

Así descubrirás que la fotografía no funciona con recetas.

No existen valores exactos que puedas anotar en una libreta y repetir después para obtener siempre una buena fotografía. No existe una combinación mágica de abertura, tiempo de obturación e ISO que funcione igual en todas las situaciones ni con todas las cámaras.

Cada intención exige una decisión.

Aprender fotografía no es memorizar: es medir, interpretar y decidir

En esencia, lo que hace una cámara es obtener y registrar una imagen mediante la luz que recibe una superficie fotosensible durante un tiempo determinado. Es un fenómeno bastante simple que puede suceder solo con apretar un botón. Pero a los seres humanos nos encanta complicarnos la vida. En la medida en que logremos manejar dichas complicaciones, destacaremos del resto.

Modos de medición en nion y Canon

El modo Manual nos ofrece precisamente eso: la posibilidad de tomar el control de la exposición utilizando los ajustes necesarios para cada situación específica.

No se trata de recordar qué valores utilizó ese fotógrafo que sigues en Instagram.

Se trata de cuales necesitas usar y saber por qué los estás utilizando ahora.

Todo depende de tu intención con la fotografía que vas a realizar y de cómo esa intención se manifiesta a partir de lo que ves.

Por eso aprender fotografía no debería consistir en memorizar parámetros.

Debería consistir en aprender a medir, interpretar y decidir para poder controlar lo que hará tu cámara con la luz que tienes disponible.

Arturo Brito

Arturo Brito

Fotógrafo y mentor creativo

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