Hay empresas que uno conoce por lo que venden.
Y hay otras que, cuando tienes la oportunidad de entrar y ver cómo funcionan por dentro, te sorprenden por todo lo que ocurre detrás de aquello que llega finalmente a una tienda.
Esta semana tuve la oportunidad de conocer de cerca una de ellas: EMLO Textil, una empresa privada ubicada en Guanabacoa, La Habana.
Fui allí para realizar una sesión de fotografía comercial. El objetivo era bastante concreto: crear un banco de imágenes que permitiera mostrar las instalaciones, las personas y, sobre todo, los procesos que hacen posible su trabajo.
Y como suele ocurrir cuando uno entra con una cámara en un lugar donde normalmente no la tiene, terminé descubriendo bastante más de lo que esperaba.
Fotografiar lo que normalmente no se ve
Cuando pensamos en una empresa textil, probablemente imaginamos una tienda con prendas terminadas.
Pero antes de que una pieza llegue allí hay mucho trabajo detrás.
En EMLO Textil tuve la oportunidad de fotografiar diferentes espacios de producción: los talleres de corte y costura, los almacenes y algunas de las áreas donde se desarrollan los procesos que terminan convirtiendo una idea en una pieza confeccionada.
Fotografié el corte de las telas, el trabajo de las costureras, las máquinas y tecnologías utilizadas, el dibujo de patrones y diferentes momentos del proceso de confección.

Son fotografías que tienen una función mucho más importante que simplemente «verse bonitas».
Sirven para contar cómo trabaja una empresa.
Y eso es precisamente una de las cosas que más me interesan de la fotografía comercial.

Se trata de mostrar las personas, los espacios, los procesos y el cuidado que existen detrás de ese producto.
Un banco de imágenes para mucho más que las redes sociales
Cuando una empresa cuenta con un banco de imágenes propio tiene algo que puede utilizar una y otra vez.
Una fotografía puede aparecer en una publicación de redes sociales.
Otra puede acompañar un artículo de prensa.
Otra puede utilizarse en la página web.

Una fotografía de las instalaciones puede servir para presentar la empresa a un posible cliente. Una imagen de una trabajadora puede ayudar a humanizar la marca. Una fotografía de un proceso puede explicar, sin necesidad de muchas palabras, cómo se fabrica determinado producto.
Por eso, cuando realizo este tipo de sesiones, intento no limitarme a buscar «la foto».
Intento regresar con un conjunto de imágenes que le dé herramientas de comunicación a la empresa.
Y entonces se fue la luz
Hasta aquí todo bastante normal.
Pero estábamos en Cuba.
Y en Cuba a veces la fotografía comercial incluye un elemento que debes tener en cuenta en tu checklist: el apagón.
Cuando llegué al almacén me encontré con una situación bastante complicada para trabajar.
Oscuridad.
Calor.
Y una enorme cantidad de rollos de textiles almacenados.
No era precisamente el escenario ideal para hacer fotografías.
Pero también ahí está una parte interesante del trabajo de un fotógrafo: resolver.
Intenté iluminar las estibas de la mejor manera posible, buscando que se apreciara tanto la dimensión del almacén como la variedad de los materiales disponibles para la venta mayorista.

Y, curiosamente, aquel momento terminó siendo uno de los que más recuerdo de la sesión.
Porque fotografiar en condiciones difíciles te obliga a pensar diferente.
Cuando tienes toda la luz que necesitas, muchas decisiones son sencillas.
Cuando no la tienes, tienes que crearla y en ese momento es cuando te defines. El cliente no entiende de estas cosas, no necesita entender.
Solo necesita fotografías funcionales y para eso estás tú allí con una cámara, varios lentes y un par de flashes.
Del taller a la tienda
Después de recorrer parte de las áreas de trabajo, también pude conocer la tienda.
Y allí aparece la otra cara de todo ese proceso.
Las telas, los patrones, las máquinas y las horas de trabajo terminan convirtiéndose en prendas que el público puede comprar.

La tienda está bien surtida y cuenta con numerosas piezas de confección propia. También ofrecen insumos para el negocio textil como agujas, hilos, entre otros materiales.
Y algo que me llamó especialmente la atención es que, además de la variedad, manejan una relación bastante buena entre calidad y precio.
También tienen nuevos proyectos en la mira, algo que siempre resulta interesante cuando visitas una empresa que no parece estar conforme con quedarse quieta.
La fotografía comercial también cuenta historias
A veces pensamos que la fotografía comercial consiste simplemente en fotografiar productos sobre un fondo limpio.
Eso es solo una parte, sí.
Pero una empresa también necesita fotografías de su gente.
De sus instalaciones.
De sus procesos.
De sus herramientas.
De los detalles.
De los espacios donde ocurren las cosas.
Porque todo eso construye una imagen más completa de quiénes son y de lo que hacen.

En el caso de EMLO Textil, la sesión me permitió entrar durante unas horas en ese mundo y documentar una parte de ese recorrido: desde el rollo de tela y el patrón hasta la confección y el producto terminado.
Y eso es, para mí, lo interesante de la fotografía comercial.
No inventar una historia.
Encontrarla dentro del negocio y saber cómo contarla con imágenes.
Si tienes un negocio, probablemente también tengas una historia que fotografiar
Quizás tu empresa tiene un taller.
Una oficina.
Un almacén.
Un equipo de trabajo.
Una forma particular de fabricar tus productos.
Un proceso que tus clientes nunca han visto.
O simplemente una manera de hacer las cosas que merece ser mostrada.
Todo eso puede convertirse en contenido.
Y no solamente para publicar durante una semana en Instagram.
Un buen banco de imágenes puede alimentar durante meses tus redes sociales, tu página web, presentaciones, catálogos, campañas y diferentes materiales de comunicación.
Porque tu empresa ya tiene contenido.
Solo hace falta detenerse a mirar y documentarlo.
Si necesitas crear un banco de imágenes profesional para tu negocio, tus productos, tus instalaciones o tus procesos, puedo ayudarte a construirlo.
Desde La Habana, trabajo con empresas y emprendedores que necesitan fotografías que no solo documenten lo que hacen, sino que también les ayuden a comunicarlo mejor.
Y si alguna vez pasas por Guanabacoa, date una vuelta por EMLO Textil, queda muy cerca del anfiteatro.
Quizás después de conocer todo lo que ocurre detrás de sus prendas, las mires de otra manera.








